Tu casa, tu refugio: 5 tips para diseñar espacios con propósito
¿Te ha pasado que trabajas en el comedor, comes en el estudio o terminas viendo series en la cama donde querías dormir? Aunque a veces es inevitable, lo cierto es que esta mezcla de usos puede afectar cómo nos sentimos y rendimos en el día a día.
Soñamos con habitar espacios que transmitan paz, armonía y bienestar. Pero muchas veces, la manera en que usamos esos espacios no favorece eso que tanto anhelamos.
Aquí te damos 5 tips prácticos para transformar tus espacios y darles un propósito claro, mejorando tu concentración, orden y disfrute:
1. Define un espacio para cada actividad
Parece obvio, pero no lo hacemos tan seguido. A menudo usamos cualquier rincón para cualquier cosa, y eso nos desconcentra. Separar las zonas según lo que vas a hacer (trabajar, descansar, comer, leer, etc.) ayuda a que tu mente se enfoque mejor y sepa qué esperar de ese lugar.
El orden externo ayuda al orden interno.
2. Sé consciente de lo que estás haciendo (y dónde)
Practicar la atención plena —como sugiere el mindfulness— te ayuda a estar presente en lo que haces. ¿Estás trabajando o descansando? ¿Estás comiendo o revisando correos? Cuando cada espacio tiene un uso claro, te conectas mejor con la actividad y la disfrutas más.
3. Ten todo lo necesario a la mano
Organiza ese espacio con los elementos que necesitas para que funcione: libros en tu estudio, especias a la vista en la cocina, cargador y libreta cerca del escritorio… así evitarás interrupciones y ganarás tiempo y fluidez. Un ejemplo rápido sería la Repisa Multiusos que mantiene el orden y a su vez combina perfecto con cualquier espacio.
Un espacio funcional te da libertad para crear, producir o descansar.
4. Elimina los distractores
Identifica qué cosas te sacan de foco: el celular, la TV, ruidos, desorden visual… Intenta crear un ambiente limpio y tranquilo donde puedas enfocarte y disfrutar la actividad que estás realizando sin interrupciones.
5. Crea tu rincón ideal (¡y disfrútalo!)
Visualiza cómo te gustaría sentirte en ese espacio. ¿Ligereza, calma, inspiración? Dale a cada zona un toque personal que te haga querer estar ahí. Tal vez una planta, una repisa organizada, un perchero con gran estilo, buena luz o tu música favorita.
Al final...
Separar los espacios según las actividades no solo mejora tu productividad: también disminuye el estrés, mejora tu concentración y potencia tu bienestar. Son pequeños ajustes con un gran impacto en cómo vives tu día a día.